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Guayaquil no es tan brava como la pintan, es una ciudad que realmente puedes disfrutarla y sobre todo desde la perspectiva de un ciclista. Pasear o movilizarse en bici puede resultar una experiencia realmente enriquecedora y gratificante, te cambia para bien la forma de percibir a la Ciudad. Hay gente que se empeña en difundir sólo las cosas malas de Guayaquil, que no son otra cosa que las cosas malas que encuentras en todas las ciudades del mundo, pero que exacerbadas te dan la sensación de que te tocó vivir en el infierno.

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